09 Marzo 2023
Como ya hemos hablado en otros artículos, el amianto es un mineral fibroso que posee propiedades ignífugas, aislantes y es altamente resistente a los agentes físicos, pero al mismo tiempo, contiene unas fibras alargadas que pueden causar enfermedades peligrosas en la salud.
Ahora bien, el amianto o asbestos, al poder encontrarse en su estado natural en la naturaleza, es posible que mucha gente haya estado expuesta a las fibras de amianto en algún momento de su vida, puede haber una baja exposición a las fibras de amianto tanto en el suelo, como el agua o incluso en el aire.
Es más, está demostrado que los tejados de uralita, al encontrarse en estado de descomposición y liberar fibras de asbestos, el aire desplaza dichas partículas, habiendo posibilidades de que esto sea potencialmente peligrosas para la salud de las personas que se encuentra alrededor.
Pero como ya hemos comentado en otro artículo, concretamente en qué ocurre si respiras amianto una vez, para que haya peligro tiene que haber tanto altas concentraciones en el aire, como una cierta frecuencia de inhalación de estas fibras, para que esto sea peligroso de verdad.
Las fibras de amianto son extremadamente pequeñas, lo que les permite la posibilidad de transportarse fácilmente en el aire, lo cual hace que puedan depositarse en cualquier zona o incluso se mantenga en el aire. Esto hace que la naturaleza pueda contaminarse por el asbesto de diferentes maneras:
La contaminación del suelo por amianto ocurre principalmente porque las fibras que se encuentran en el aire caen al suelo, de modo que tanto las personas como los animales pueden inhalar estas partículas y ser potencialmente peligroso para los seres vivos.
Eso sí, no se ha establecido a día de hoy ninguna relación entre la contaminación del suelo por amianto y daños en las plantas.
El amianto es un mineral natural que puede encontrarse en grandes cantidades en la naturaleza, esto, sumado a las propias fibras de amianto que se desprenden de materiales como la uralita, hacen que dichas partículas se transporten con el aire a largas distancias y se esparzan por el medio ambiente.
Esto hace, que las partículas de amianto suspendidas durante largos periodos de tiempo, sean peligroso para la salud tanto de los animales como de las personas, al contaminar el aire que respiramos.
Para más información al respecto, es posible que te interese profundizar sobre Cómo saber si hay amianto en el aire.
En muchos lugares del mundo se ha descubierto que existen fibras de amianto en el agua, de hecho, se está barajando la idea de que exista una relación entre el agua contaminada por este mineral, y las enfermedades por amianto. En España, existen más de 40.000 metros de tubería llevando agua potable hacia los municipios.
Aunque no existen evidencias científicas como tal de que ingerir amianto sea peligroso, por el principio de precaución, se debería filtrar el agua y eliminar todas las fuentes que puedan contaminar el agua de amianto.
Fuente: www.gestiondelamianto.com
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